lunes, 29 de julio de 2013

PREMIO A LA CONSTANCIA.

Valladolid. (EFE).- Una “emocionada” Ángela Bachiller se ha  convertido hoy en la primera concejala con síndrome de  Down de España, y ha jurado su cargo en el Ayuntamiento de  Valladolid, donde ha levantado expectación general por su  “valentía” y sus 30 años de lucha por la normalización e integración.
La  imagen de la joven auxiliar de administrativo sentada hoy en los escaños del PP  del Ayuntamiento de Valladolid, con su recién estrenada medalla de concejala al  cuello, ha sido la de la normalidad, la de la igualdad, la de una edil más,  “preparada”, “educada”, “discreta”, como la ha definido su madre Isabel  Guerra.
Bachiller ha jurado lealtad al Rey y cumplir y hacer cumplir la  Constitución en medio de la expectación de su familia y de las cámaras y flashes  que han no han querido perderse el momento.
“Gracias por todo, por  haberme dado la confianza”, ha dicho al término del pleno, en una rueda de  prensa acompañada del alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, una  “emocionada” Bachiller, a quien los nervios propios del momento no le han dejado  decir nada más.
“Como sucedería al 90 por ciento de mi equipo”, ha  apostillado León de la Riva, quien ha enmarcado el juramento del cargo dentro de  la política de apoyo a la integración de las personas con discapacidad del  Consistorio vallisoletano, que ya en la anterior legislatura contó entre sus  ediles con el primero en silla de ruedas de España, según ha  recordado.
Su familia “ha luchado desde el minuto uno en el que nació”,  ha referido a los medios su madre, quien en ese momento de traerla al mundo se  dijo que se daba “un día para llorar y toda una vida para trabajar”, en lo que  ha sido su día a día con su hija.
Isabel Guerra, enfermera de profesión,  se ha mostrado orgullosa de su hija, por su “valentía” y por “no tirar la  toalla” en lo que hace, aunque ha reconocido que nunca se imaginó que llegará a  ser concejala.
El cóctel para llegar hasta este momento de hoy ha  consistido en “mucho amor, mucha disciplina, mucho trabajo y una vida  normalizada en todo”, con las mismas posibilidades que dio a su otra hija, Lara,  de 33 años, que trabaja como Policía Nacional en Barcelona, y que es un  referente para Ángela.
Que aprenda y disfrute de estos años como  concejala es el consejo que le ha dado su madre, que ha practicado el “Ángela no  te voy a levantar” para incentivarla, y para quien con el paso dado por su hija,  que trabajaba como auxiliar administrativo en el Ayuntamiento de Valladolid,  busca que “lo que hoy se ve como extraordinario pase a ser lo normal” y que vean  que “pueden aportar muchísimo”.
A la joven Bachiller, que ha ocupado el  puesto dejado por dimisión de Jesús García Galván, imputado en una causa  judicial, lo de la política le gusta, sobre todo por esa visibilidad de la  normalidad, aunque a su madre le ha confesado que ya le dirá qué opina cuando  pasen dos años.
Ha estado rodeada por los suyos, sus padres, su hermana  Lara, sus abuelos asturianos Juani y Ángel, que a sus 86 años no han querido  perderse el momento, sus compañeros de la Asociación Síndrome de Down y su  profesora durante 19 años Memé González, quien ha destacado de ella su  perfeccionismo, su vitalidad, su alegría, y su actividad.
Anoche durmió  bien, aunque estaba “algo nerviosa”, y hoy ha lucido “conjuntada” y “coqueta”,  como es ella, con esa independencia que su madre pretende, con una vida normal,  su afición por la música, el piano que toca, el referente que tiene en el actor  Pablo Pineda, con ese “amigo especial” con el que queda para ir a los conciertos  y la “humildad y sencillez” que le han inculcado.

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